11 de marzo

11-marzo.jpgPor Beatriz Díez
Siempre sucede lo mismo con las fechas que, por algún motivo, marcan el discurrir de la vida pública. Nuestros padres recuerdan exactamente dónde estaban el día que dispararon a John F. Kennedy en Estados Unidos. Los representantes de la siguiente generación también tenemos nuestros momentos imborrables. Sabemos qué hacíamos cuando los aviones chocaron contra las Torres Gemelas de Nueva York, dónde estábamos, cómo reaccionamos. En el caso de España hay otra fecha tristemente grabada en la memoria colectiva. El 11 de marzo de 2004.

Quedaban entonces tres días para las elecciones generales de ese año, y yo vivía en Madrid, todavía no había cambiado mi ciudad por los canales de Ámsterdam. Recuerdo perfectamente que estaba desayunando y en televisión dijeron que había habido una explosión en la estación de trenes de Atocha. No parecía nada serio. Mientras cogía las cosas para salir hacia mi trabajo, el presentador de televisión informó sobre una segunda explosión, el tema empezaba a ser preocupante. En la media hora que tardé en llegar desde casa al despacho se confirmó la tragedia. La bomba no era una sino varias, y el número de víctimas superaba el centenar.

Recuerdo como si fuera ayer todo lo que ocurrió esos días. Las víctimas mortales fueron 192. Los periódicos publicaron la historia personal de cada una de ellas, con nombre y apellidos. Una de las víctimas se llamaba Beatriz Díaz Hernández. Yo me llamo Beatriz Díez Hernando. Hubo un par de amigos que me llamaron asustados, porque no sabían si podía ser un error tipográfico. Ese detalle terminó por sacudirme. Leí la historia de la otra Beatriz una y otra vez. No podía dejar de pensar en las familias de las víctimas, quise ponerme en su lugar, imaginar cómo fue ese proceso de búsqueda de los seres queridos, de hospital en hospital hasta llegar al pabellón donde estaban los que habían muerto, cómo encajaron la noticia.

Han pasado 4 años desde ese 11 de marzo. Mi vida ha cambiado, tengo otro trabajo, vivo en otro país, tengo la suerte de hacer lo que me gusta, viajo, conozco aquí y allá a gente admirable, y hoy pienso que, por el contrario, la vida de esas 192 personas se detuvo esa mañana de marzo, marcando para siempre la vida de sus familiares y amigos. Para ellos el recuerdo no es una cuestión de aniversarios o ceremonias anuales. Como me decía Pilar Manjón esta mañana, para ellos, desde entonces, “hay días malos, y días peores”. Desde aquí les hago mi particular homenaje.

2 respuestas a 11 de marzo

  1. José Manuel dice:

    Hola Beatriz,
    No se si leeras estas palabras, solo queria darte las gracias por tus palabras y tu recuerdo a las victimas del 11-M, en especial por tu recuerdo de Beatriz, me ha emocionado mucho, soy su primo hermano y padrino de su hijo, y hoy como en otras ocasiones en los que su recuerdo me biene a la cabeza he dado con tus palabras.

    Gracias y que todo te vaya muy bien.

  2. enrique dice:

    hola bea soy enrique haber si consigo contactar contigo de una vez porque no te veo desde el 93,mi tlf. es 606971043,espero respuesta

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