En Semana Santa, México parece otro…

Por Juan Carlos Roque
No más llegar a Ciudad de México en la tarde del Sábado Santo, noté que estaba recorriendo una ciudad diferente a la vista en viajes anteriores. Esta vez transitaba por calles y avenidas descongestionadas. Durante Semana Santa muchas familias se van de vacaciones a otros Estados, por lo que el tráfico vehicular disminuye y la calidad del aire mejora. Da gusto caminar por las calles, que por estos días, estuvieron inundadas de Viacrucis, aún cuando para muchos mexicanos las celebraciones litúrgicas han pasado a un segundo plano. Y explico por qué.

Recorro la ciudad durante el Domingo de Resurrección, visito varias Iglesias y compruebo que no en todas la afluencia de feligreses es como se esperaba. Me detengo en la Iglesia de San Juan Bautista, en Coyoacán y me acerco a varias personas que ya ocupan asiento, quienes se muestran extrañados de que a la Misa de Resurrección esté a punto de comenzar y hayan bancos desocupados. Me expresan su pesar porque ya el templo no se llena como antes. No obstante, constato que a las 12:30 del mediodía, cuando el padre Fray Jorge Domínguez, hermano franciscano, comienza la misa, la Iglesia se llena y al final, para recibir la Sagrada Comunión, la fila es tan larga que muchos se quedan sin comulgar. Tendrán que esperar a la otra misa que está por comenzar.

Los que toman distancia
Una vez finalizada la misa, el padre Fray Jorge Domínguez, accede a conversar conmigo sobre la labor evangelizadora de la Iglesia en México en estos tiempos, cuando en muchos lugares se constata el aumento del número de mexicanos que toma distancia, se convierte en no creyente, se muestra indiferente o ateo, o termina refugiándose en otras religiones o formas de encarar la fe.

Si bien acepta esta realidad, el hermano menor de la Provincia Franciscana del Santo Evangelio en México, señala que “estamos en un mundo globalizado, con un gran pluralismo cultural, una sociedad al mismo tiempo fragmentada en la que se busca un sentido de la vida, yo creo que mucha gente cuando no encuentra una respuesta en la Iglesia como institución, no tanto en el mensaje de Jesús, pues busca otros espacios. Pero yo diría que más para llenar un vacío sentido, un vacío religioso, más que por una verdadera opción por otra religión o por otra opción religiosa de vida”.

Los mexicanos son en su mayoría católicos, pero en los últimos años, el crecimiento anual de los feligreses es de sólo 1,7 por ciento, mientras la población no católica lo hace a un 4,9 por ciento y los que no practican ninguna religión a un 5,2 por ciento. Se constata además que muchos de los católicos van sólo a ceremonias muy puntuales como bautizos y bodas, por lo que han pasado a calificarlos como fieles ligth.

Son los nuevos movimientos religiosos los que están ganando terreno, sobre todo en zonas rurales, donde se concentran las comunidades indígenas y los grupos de bajos recursos, en fin, la gente más pobre y con muy bajos niveles de educación.

Lo que sí queda claro es que en las festividades religiosas de Semana Santa se nota una menor participación de los creyentes. Aunque la Iglesia Católica todavía muestra una vivencia numerosa y dinámica, empieza a notarse que los adeptos que pierde pasan, de una vida espiritual incongruente por su grado de desesperación ante los problemas de subsistencia, a otra que les promete sacarles el mal que llevan dentro. De ese otro fenómeno hablaré en la siguiente entrega desde México.

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