Un afroecuatoriano me cuenta su historia

Oscar Chala

Por Juan Carlos Roque
Hoy ha sido uno de esos días en que una entrevista me pone los pelos de punta. Sigo en Quito recabando información e investigando sobre el racismo en Ecuador y,  por momentos, no puedo creer lo que estoy escuchando decir a mi interlocutor, el antropólogo Oscar Chalá, un afroecuatoriano que ha vivido en carne propia la discriminación racial en este país, pero que ha sabido enfrentar con una dignidad a la altura de esta ciudad que hoy lo acoge, afortunadamente, como un funcionario del Ministerio de Inclusión Económica y Social. Aún con ese estatus, Oscar siente que el color negro de su piel sigue acarreándole problemas en el día a día si quiere salir a pasear, si intenta parar un taxi, si sube a un autobús; en fin, su conmovedora historia la opinión pública debe conocerla. Y yo me propongo contarla ahora en este blog y más adelante en el programa Voces.Oscar Chalá nació en un hogar de una comunidad negra de la Sierra, donde el tema de la dignidad y el orgullo, pero sobre todo del respeto, era mutuo. Una vez que terminó la educación primaria en una escuela rural y salió a la ciudad, comenzó a sentir el choque, la confrontación con el otro, con el diferente. En la localidad de Ibarra, donde Oscar y sus hermanos hicieron sus estudios de secundaria, cualquier persona se creía con la potestad de discriminarlos, haciendo gestos, burlas, llamándoles “negro gallizano” y “negro cenizo”. Inclusive, cuenta Oscar Chalá, “los docentes nos hablaban como en un metalenguaje”, para hacernos sentir inferiores.

En esa línea de discriminación racial, los ejemplos son muchos. Cuando adolescente, Oscar respondía de forma violenta, fajándose a puñetazos. Su respuesta era desde la confrontación porque la violencia genera violencia, y no había posibilidad de diálogo. “Había que dialogar si es que tu interlocutor quería dialogar. Pero si no entendía, personalmente nunca tuve miedo a nadie para fajarme y hacer entender mis razones”.

Oscar viene de una familia choteña en la que su padre era uno de los pocos que estuvo en una escuela de hermanos cristianos. El había querido ser cura, y ya con el hábito y todo, como lo recuerdan en el pueblo, no lo dejaron ser porque era negro. Con toda esa carga, relata Oscar, su padre que luego fue profesor, les enseñó normas de respeto, pero también se hacerse respetar.

Mi entrevistado recuerda cómo cuando tenía 17 años, en una clase de Biología, su profesor dijo “Pase lo que pase, en el Ecuador, los negros en las Fuerzas Armadas máximo podrían llegar a ser suboficiales, y eso por el tiempo de servicios”. “No le hice caso _relata Oscar_ pero a continuación el maestro dijo que nunca habría un Obispo negro porque no les da las capacidades para eso, y ahí sería el fin del mundo. Tampoco le hice caso”. Oscar no le daba importancia a lo que decía el profesor, hasta que éste dijo: “Sea lo que sea, por más que la ciencia avance, hasta ahora no se sabe si el negro es animal o es gente. Se me terminó la paciencia, me levanté y le caí a patadas. Y eso me costo la expulsión de mi colegio. Sin embargo, ahí tuve una experiencia que marcó mi vida”.

Cuenta Chalá que su padre, al hacer su defensa en un tribunal público en el colegio, no le dio la razón y le criticó que hubiese actuado con violencia, porque lo primero que hay que saber hacer es dialogar con las personas, pero sí dijo que justificaba la actuación de su hijo al haber respondido de esa manera, frente a un adulto y además docente.

Consciente de que los conflictos interétnicos, interculturales, interraciales van a existir, van a continuar, Oscar Chalá siempre hace un llamado a sus hijos, “primero a conocernos a nosotros mismos, las matrices más internas, los familiares, los más cercanos, el pueblo, la comunidad y luego, buscar conocer a los otros, con los que convivimos en la cotidianeidad, porque únicamente se respeta al otro cuando se le conoce. Cuando no se le conoce por N motivo se le tiene miedo, y ahí vienen las relaciones a base de los estereotipos, y derivan en acciones discriminatorias.

Oscar tiene un matrimonio interétnico, interracial. Estça casado con una mestiza y sus dos hijos son un resultado lindísimo de ese amor, de esa relación y de esa mezcla, y sus dos hijos mayores, de 18 y 20 años, están estudiando Economía Social y Medicina en Toulouse, Francia. “Antes nosotros teníamos que emigrar de provincia a la capital ecuatoriana; hoy nuestros hijos están saltando el charco, a sociedades también discriminatorias con lo latino, con lo diferente, y entonces lo que pueden encontrar en el Ecuador, también lo encuentran allá. La discriminación no es exclusiva mía, del negro o indígena en el país, esto es lamentablemente generalizado, y por eso mi mayor enfrentamiento es llamar hacia los diálogos interculturales”.

La historia de Oscar se repite a lo largo de la geográfica ecuatoriana, sobre todo allí donde la población afroecuatoriana se va mezclando con los mestizos e indígenas. De su vivencia y la fuerza que ha tenido para enfrentar situaciones embarazosas de racismo y salir adelante, hablaré próximamente en el programa Voces.

12 respuestas a Un afroecuatoriano me cuenta su historia

  1. Laura Lescano dice:

    La discriminacion y el racismo es un conflicto siempre presente, ya sea en una comunidad pequeña, en un mismo pais, ya sea en Latinoamerica y en el mundo entero. Esta demasiado arraigado, es increible que hoy en dia existan este tipo de problemas, los cuales han existido siempre. De todos modos la humanidad no logra concientizarse, no puede superar los errores del pasado y los repite.
    En Argentina se remarca la discriminacion racial constantemente. O bolivianos, o chilenos, o peruanos, o paraguayos. Se usan como denominaciones despectivas, se menoscaba a una persona por el solo hecho de tener una nacionalidad distinta, un color de piel distinta, una idiosincracia distinta. La igualdad queda de lado. Es terrible que aun suceda esto. Y lamentablemente es un conflicto que es dificil acabe algun dia. El etnocentrismo existiò y existirá siempre.
    Pero vale que gente como Oscar logré progresar y continuar adelante creciendo. Y vale también que la sociedad, aunque paulatinamente, vaya abriendose y dejando de lado este tipo de diferenciaciones que no deberian por qué existir. Es bueno que de a poco se vaya dando espacio a la igualdad y a la participación de todos. A fin de cuentas todos somos seres humanos.

  2. Yara Chalà Estay dice:

    Hola tìo Oscar, espero que este super bien.
    Bueno le escribe su sobrina desde La Serena Chile, hace tiempo que necesito comunicarme con uds.me gustaria que me respondiera a mi correo electronico, y asì poder saver el suyo y poder comunicarnos antes de que yo pueda viajar a Ecuador.
    Un saludo afectuoso a toda la familia y por supuesto a mi abuelita.
    Le envio mi correo: (yaridia@gmail.com)

  3. Diego pérsico dice:

    Como hago para descargar todos los capítulos de archivo Selser o cualquier archivo transmitido en vuestra emisora. Soy oyente desde el año 1994, ya estoy subcripto a la revista en sintonia desde el año 1999.
    No solo estoy interesado en lo que anteriormente me referí, sino cualquier archivo que uds. tengan; y me haya interesado en su momento, y ahora lo quiero descargar, para mi interés.
    Desde ya muchas gracias.-

  4. Patricio Villacis dice:

    En la medida que nos conozcamos a nosotros mismos, podremos conocer a los demas, la lucha contra la discriminación tiene que ser una acción de vida, desde la cotidianidad, desde lo privado, desde nuestro ser, aleccionador y didactico el compañero Oscar, ahora en su nuevo compromiso con la comunidad quiteña, como Administrador de la Delicia, esperamos siga en la ruptura de paradigmas y la justicia y la equidad para ese sector de Quito se construya
    Gracias

  5. John dice:

    Good Morning Oscar; what is the climate for USA blacks who might be interested in retiring in Equador.

  6. Eduardo Andrade dice:

    Oscar Chala es un verdadero señor,tengo el gusto de ser su amigo desde hace varios años y lo he visto trabajar por las personas mas necesitadas,muchas veces es incomprendido, odia la injusticia y lucha por la reivindicacion de los mas pobres.

  7. Paulina Montaño dice:

    Requiero urgente comunicarme con usted.

  8. LUIS CHALA dice:

    Hola, hermanas y hermanos para mi es un honor compartir con ustedes todos estos sentimientos que nos afligen día tras día, pero que también nos llevan a reflexionar
    y actuar frente ha diferentes situaciones que no podemos evadir, sin embargo me llena de orgullo y admiración como persona como el señor Oscar Chala de manera inteligente como siempre lo hemos hecho se enfrenta al racismo y la discriminación, mis raíces africanas al igual que ustedes hermanas y hermanos me llenan de orgullo y camino con la frente en alto por que me reconozco a mi mismo.

  9. Hola,yo también soy ecuatoriana y conozco muy de cerca a Óscar,sé de sus convicciones y de su lucha por la reinvindicación del negro en Ecuador;a pesar de que ha transcurrido tanto tiempo y esta civilizasión avanza de manera vertiginosa no sé hacia donde?no hemos podido dar ese salto que tantas veces lo hemos ensayado y que se queda ahí,en un intento fallido como muchos lo creen,pues no es así,hemos avanzado y mucho,por nuetros propios méritos y por la constante lucha del día a día.
    Siempre hay y habrá gente mezquina que quieren y querrán ponernos el pie para que resbalemos,quizá lo consigan pero lo que no conseguirán es acallar las voces de tantos líderes que como Óscar y muchos más; van sembrando su semillita que de a poquito empezará a dar sus frutos,y desde aquí hago un llamado a todos los que estamos fuera de nuestro país que no lo dejemos de lado,que la lucha sigue hasta alcanzar nuestros más caros intereses,y que la familia Afro-ecuatoiana esté en el sitial que le corresponde, por mérito,por capacidad,por derecho y por herencia.
    Saludos a ti Óscar y mi enhora buena por estar en el lugar que te mereces.

  10. gladisproano dice:

    Hola, soy del oriente ecuatoriano, soy bisnieta de un obrero mecánico de Kingston Jamaica, que llegó a principios del siglo XX a Ecuador, nunca fui tratada de forma diferente, ni marginada ni discriminada, al contrario me mantuve activa siempre en el grupo social donde viví mi niñez, mi padre era el señor Proaño o Don Pedro, quizá la gente del lugar nunca nos vio diferentes.

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