Testigo del caos vial en Dominicana

DominicanaPor Juan Carlos Roque
Camino las calles de Santo Domingo para de alguna manera ponerme en contacto con la gente de a pie, ya sean dominicanos o haitianos, porque la presencia de estos últimos es cada vez más notable, y el interés que me trae a este país está sumamente ligado a la convivencia entre ambos y el respeto de las diferencias raciales. Hace ocho años que no visitaba República Dominicana e inmediatamente me doy cuenta que la ciudad ha crecido, pero también su parque vehicular. Por un momento dejo a un lado el tema que investigo, y me concentro en un problema de indisciplina social de alarmantes consecuencias: la violación de las leyes del tránsito. Cruzar una de las principales calles o avenidas de la capital dominicana o viajar en un taxi, en un vehículo privado o del transporte público implica el riesgo enorme de perder la vida a causa de un accidente de tránsito.

Recorro la avenida George Washington, de cuatro carriles, que bordea el litoral. Son algo más de las 5:00 de la tarde y esa arteria vial es transitada por miles de automóviles en ambas direcciones. Van a una velocidad extremadamente alta. Los pasos de cebra están situados en lugares estratégicos pero, aún así, cruzar la avenida se convierte en toda una odisea para los peatones. Sencillamente porque los conductores no respetan esas rayas blancas que internacionalmente significan detenerse en caso de que un peatón quiera pasar de un lado a otro de la calle. Aquí, sencillamente, esa norma es violada.

El tránsito es un verdadero caos. Las calles dominicanas parecen una selva donde prevalecen los que muestran su fuerza, su agresividad, a veces descontrolada y vergonzosa. Las peculiares características del tránsito en este país, donde el exceso de velocidad y las violaciones de las normas establecidas forman parte de la vida cotidiana, han llevado los accidentes viales a un lugar privilegiado entre las causas de muerte en este país.

Luto y dolor en los hogares dominicanos
Ahora entiendo por qué del 2001 al 2006, en República Dominicana fallecieron casi nueve mil personas como consecuencia de accidentes automovilísticos. Los informes elaborados por el Instituto de Patología Forense señalan que entre las causas de mortalidad que prevalecen en la República Dominicana, éstos figuran en el segundo lugar, con un 45 por ciento.

Recabo más información y contrasto archivos del Departamento de Estadísticas de la Policía Nacional e informes de la Cruz Roja Dominicana y compruebo cómo las calles se han convertido en un “matadero humano”. Por ejemplo, de 1990 hasta la fecha, en las vías de la ciudad de Santo Domingo, en las autopistas ‘Las Américas’, ‘Expreso 6 de Noviembre’ y ‘Duarte’ (esta última bautizada como “La ruta de la muerte”) y la que enlaza a la provincia de San Cristóbal con la región Sur ocurrieron 376 mil 543 accidentes de tránsito. El saldo es de 8 mil 658 muertos, 97 mil 500 heridos de gravedad, 112 mil 867 heridos leves y más de 20 mil 840 mutilados, resultado de choques, deslizamientos de vehículos y atropellos a personas que intentan cruzar esas vías. Escalofriantes cifras para ser sólo una región.

Dominicana tiene uno de los mayores parques vehiculares del mundo. Se calcula en más de 1 millón 500 mil los vehículos de motor que diariamente circulan por las carreteras, avenidas, calles y caminos vecinales de esta nación caribeña. En la mayoría de las muertes por accidentes automovilísticos ocurridos en Dominicana intervienen los automóviles privados, las camionetas, las patanas, las guaguas del transporte público, los camiones, y las motocicletas que, por cierto, sus conductores hacen y deshacen. Durante uno de mis desplazamientos hacia Altos de Chabón, en la provincia ‘La Romana’, pude comprobar como en esa zona los motociclistas no respetan las leyes del tránsito, conducen en sentido contrario, no llevan luces atrás ni utilizan las señales intermitentes para indicar una maniobra. Ese trayecto para atravesar La Romana y sus alrededores fue agotador y extenuante.

Otra estadística: El número de los accidentes vehiculares que se han registrado en los últimos 12 años han dejado pérdidas económicas a la nación por un monto superior a los 22 mil millones de pesos (unos 647 millones de dólares).

DominicanaEl deficiente estado técnico de los vehículos
La proliferación de vehículos del transporte urbano que se encuentran en mal estado técnico constituyen hoy el mayor peligro en las vías públicas dominicanas, y a esto se suma el escaso sistema de señalización y rotulación vial que orienten al visitante extranjero y a los usuarios locales.

Está claro que son varias las causas fundamentales de las lamentables colisiones vehiculares en las calles y avenidas de la capital y el resto del país. Reitero las más frecuentes: la gran cantidad de vehículos que circulan de manera desordenada, la acción desesperada y temeraria de muchos conductores, las imprudencias de choferes y peatones, el uso del teléfono celular mientras se conduce, la no utilización del cinturón de seguridad, y la falta de señalización y rotulación adecuadas.

A estas se suma la estrechez de muchas calles y carreteras, la carencia de puentes peatonales, la proliferación de animales sueltos en las vías, y la no educación vial, entiéndase falta de instrucción a la población para que sepa cuándo y por dónde cruzar carreteras y calles peligrosas.

Soy simplemente un visitante que se muestra preocupado por el desorden vial. Mi mensaje es este y no otro: Si la población dominicana no quiere continuar viendo a sus hijos morir en aparatosos y lamentables accidentes de tránsito, debe emprender acciones cuanto antes. Corresponde a la sociedad civil, los organismos del estado, las organizaciones, los ministerios de Transporte y Educación, conjuntamente con el Gobierno, impulsar cuanto antes una campaña de prevención de accidentes. No basta con resolver la señalización y rotulación vial que oriente a los conductores, es necesaria la educación desde la escuela, y la acción policial para multar y reeducar a los infractores.

2 respuestas a Testigo del caos vial en Dominicana

  1. victor peguero dice:

    Soy un ciudadano dominicano, residente permanente en el país. Totalmente de acuerdo con lo que has podido comprobar en el tránsito del país. En el poco tiempo que tu a compartido en el país fijate todo lo que has observado; qué de nosotros que a diario, minuto a minuto, tenemos que buscar la manera de sobrevivir en las calles nuestras. No sólo en las calles el peligro es latente, sino tambien en muchos hogares de personas que tienen sus casas y viven a orillas de las calles y de las carreteras. Lamentablemente nosotros estamos desamparados a nivel estatal en la protección de nuestras vidas ante el desorden del tránsito vehicular. También es una responsabilidad nuestra como ciudadanos el mantener el buen orden y la debida prudencia y prevención de accidentes fatales. Dice un refrán que “una sola golondrina no hace verano”, pero es nuestro deber y obligación como ciudadanos el procurar el bienestar de todos los dominicanos y los extranjeros que nos visitan, trato de haceerlo, pero en lo que todos hacemos conciencia del gran problema que tenemos con el tránsito sólo queda pedirle al Todopoderoso que cada dia nos ayude a salir ileso en esta selva, llamada país. Que Dios nos ampare y nos encuentre confesado.

  2. Carolina Espinal H dice:

    Hola soy residente Dom..
    La verdad es que es muy cierto lo que dicen, quedé totalmente asombrada cuando leí sus informes , y nisiquiera se porqué?, porque en mis 16 años de vida , creo que eso es lo que he visto, y siempre veo que las personas quieren mejorar, y dicen que el país esta mal, pero ellos mismos cuando estan apurados o por salir de aprietos, hacen las cosas que esta mal (en tránsito);
    Creo que la única manera de mejorar es teniendo temor a Dios y si le temes le obedecerás y el dice.. AMA a TU PRóJIMO COMO a Tí MISMO., creo que eso es lo primero y asi como decias victor, creo firmemente, que si cada quien cumple con hacer lo correcto frente a cada situación,, el país puede mejorar , oh no el país, sinó las personas que habitan en él, tomarán conciencia, y asi como decias si todos aportamos, podemos,bien dijistes una sola golondrina no hace verano, pero puede que muchas lo hagan mas divertido…

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