Black is beautiful!

Por Alejandro Pintamalli
Dio la coincidencia que la semana pasada dirigí los focos a dos temas cuyo único punto en común es el color negro. Poco antes, en el tren, prestaba atención en la prensa a la inauguración de una muestra en Holanda que lleva el título de “Black is beautiful”, las palabras mágicas con las que la comunidad negra estadounidense comenzó a desembarazarse del lastre que los blancos le hizo creer que llevaba encima, a flor de piel (ver en Wikipedia).
Ya en la redacción me pasaron la noticia del inicio de una acción de tutela de organizaciones colombianas en contra de tres discotecas, la Alcaldía de Bogotá y la Presidencia colombiana. El disparador fue la discriminación que se cometió contra un grupo de afro descendientes que quiso ingresar a los locales bailables. Me vine a enterar de que estos jóvenes son rechazados con frecuencia de muchas discotecas de Bogotá. Lo interesante del caso es que la experiencia fue documentada en un trabajo universitario. Un primer grupo, el de “color”, fue rechazado con excusas como que no había más lugar o que allí se organizaba una fiesta privada; mientras que los otros (“los mestizos”), entraron sin problemas…

“Esto mismo pasa en mi país, en Argentina”, le comentaba a una entrevistada. Claro que no son afro descendientes…, le expliqué. En cambio, son los mestizos los que muchas veces son discriminados.
El azar quiso que al día siguiente un amigo me sugiriera leer una entrevista al escritor Miguel Rosenzvit, sobre su nueva novela, “Fiebre Negra“. En sus páginas, Rosenzvit indaga en las causas de la presunta desaparición de los negros argentinos.

Hablé con él media hora -el tipo es de lengua soltar- y me contó al detalle cómo operó un siniestro aparato de “invisibilización” de esta gente que a mediados del siglo XIX componía la tercera parte de la población total (escuche la entrevista en el programa Voces). Las clases dirigentes le dieron las espaldas y en el transcurso de medio siglo su población negra fue prácticamente chupada por las guerras, las enfermedades, pero sobre todo, la indiferencia.

La apuesta de la exhibición de arte, “Black is beautiful”, es la de “visibilizar” ya no al negro ni a la “caricatura”, y mucho menos, al esclavo. En cambio, allí se puede ver la belleza de su raza.
Ni bien se franquea la puerta de la Nieuwekerk de Ámsterdam, un documental anuncia que en el interior de esta iglesia del siglo XVI se refleja la sociedad multicultural, la misma que fluye a la salida, en pleno corazón de la capital holandesa.

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