Clichés

Por Alejandro Pintamalli
Los departamentos de lenguas de la radio manifestaron esta mañana su interés por el tema que nuestra corresponsal en Argentina, Carolina Gil Posse, había producido para el informativo del lunes. Ellos también querían publicar en su web -y, eventualmente, leer en sus emisiones- el caso del negocio inmobiliario del ex presidente Néstor Kirchner y su ganancia de casi dos millones de dólares por la venta de un predio de antiguas tierras fiscales en la Patagonia. (Ver artículo)
La colega encargada de su traducción sacó a relucir, casi en tono de lamento, el gusto de los holandeses por los escándalos en Latinoamérica. Casi me solidarizaba con algún frente (hipotético) en favor de nuestro desdichado continente, cuando llegó a mis manos un artículo de Cees Zoon, del diario Volkskrant. El título lo dice todo: “Hasta los presidentes participan del saqueo”.

En una columna de opinión de la edición de este martes del matutino holandés, su corresponsal para América Latina cuenta que el ministerio de Finanzas de Paraguay tiene en su poder ochenta automóviles, de los cuales, la mayoría está en desuso. ¿La razón? En algunos casos, le han quitado piezas y hasta motores, o les falta los neumáticos. Según le explicaron, han sido los propios empleados y funcionarios los que los sustrajeron.

Un párrafo tragicómico es el que refiere al cambio de poder en nuestros países: “Los nuevos funcionarios deben, literalmente, comenzar de cero, porque sus sitios de trabajo han sido saqueados”.
El periodista holandés escribe que el propio ex presidente de Paraguay, Nicanor Duarte, se llevó a su casa el sillón presidencial cuando, tras sesenta años de dominio colorado, cedió ese sillón (o algún otro similar…), a Fernando Lugo. (No lo dice el artículo pero hay que aclarar que el secretario general de la Presidencia, Miguel López Perito, desmintió esta información el pasado 19 de agosto y dijo que Duarte se llevó un sillón de su propiedad).

Cees Zoon es categórico en su comentario: “Que los políticos latinoamericanos son corruptos es un super-cliché que se confirma día a día”. Cuenta que el presidente del Parlamento de Guatemala sabía con los bueyes que araba y al inicio de este año cambió las cerraduras de las oficinas de los colegas que no fueron reelectos. Demasiado tarde, escribe, porque la mayoría de las habitaciones ya habían sido vaciadas.

Y claro, no se olvida de mencionar a los “ñoquis” de Argentina, que cobran un salario pero no hacen acto de presencia en sus puestos. Guatemala suma 1.500 cargos “fantasmas” y 75 secretarias sin jefes ni oficinas. Y en México, concluye el colega holandés, uno de cada tres congresistas, “o no viene nunca o lo hace solo para cobrar su salario”.

Y yo me quedé sin fuerzas para rebatir esa “idea” que se tiene de América Latina. Lo que no quita que siga pensando en lo mucho y bueno que no sale en la prensa de esta otra parte del mundo.

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