Sensaciones de verano en Santiago

Por Beatriz Díez
Demasiado a menudo me acuerdo de Alicia en el País de las Maravillas y del conejillo que iba siempre apurado corriendo contra el paso del tiempo. Así me siento yo cuando intento hacer todo lo que quiero y, al acabar el día, me doy cuenta de que no lo he conseguido. Llevo semanas queriendo escribir en el blog, pasan cosas que quiero compartir en este espacio, y no llego. Ahora escribo en una situación envidiable, estoy en Santiago de Chile, con más de 20 grados centígrados, después de haber dejado atrás la lluvia y el otoño-invierno holandés.

El motivo del viaje, no se equivoquen, no es vacacional sino laboral, pero no cabe duda que el sol y el buen tiempo son siempre buenos compañeros. Estoy en Chile unos días, de aquí viajo a Argentina y de allí a México. Un viaje intenso de dos semanas para hacer entrevistas sobre el controvertido asunto del aborto.

Estoy conociendo a gente bien interesante, cada uno con su punto de vista, pero todos con un punto en común, están convencidos de sus ideas y trabajan por defenderlas allá donde sea necesario. Admiro a la gente implicada en una causa, que no desfallece ante los obstáculos, todas esas personas que trabajan en las organizaciones de la llamada sociedad civil que, sin apenas recursos, se unen y ponen en marcha iniciativas originales que tienen como objetivo llamar la atención sobre los problemas que los preocupan.

Me doy cuenta, además, que es un lujo poder conocer cara a cara a toda esta gente, dejando atrás por unos días la redacción de la radio en Hilversum, porque no es lo mismo hablar sobre Chile, por ejemplo, en la distancia, que levantarse aquí cada día, hablar con la gente, leer los diarios, captar por dónde se mueve el país. Es una suerte poder desarrollar el trabajo periodístico de una forma directa, lejos del teléfono, cerca de los protagonistas.

Una respuesta a Sensaciones de verano en Santiago

  1. lazaro diaz dice:

    yo pisare las calles nuevamente e lo que fue santiago ensangrentada y en una “‘hermosa plaza liberada me detendre a llorar por los ausentes’. yo vendre por el desierto calcinate y saldre de los bosques y los lagos y evocare en un cerro de santiago a mis hermanos que murieron anteseeesss.

    si bien toda mujer tiene el derecho a decidir que hacer con su vida al llegar ala mayoria de edad tambien debe saber que ese haser que lleva en sus entrañas tiene el derecho de nacer esa personita tal ves no escojio venir al mundo , pero eso no es motivo alguno para no dejarlo viviir.

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