Recolectando “Flores” en Ambato

floresPor Anna Karina Rosales
Johana no tiene mamá. Me cuenta que ahora tiene 14 años, pero que desde que tenía 10 fue violada repetidamente por su padre. Su hermanita Rocío de 10, en su momento de 6, paradita al lado de ella, tuvo la suerte de no resultar tan atractiva para su progenitor, pero fue testigo de todo… En su desesperación las hermanitas huyeron de la casa, vivieron en las calles y finalmente se fueron a donde su abuelita a pedirle ayuda, a dormir a su lado y rezarle para que las ayude… Me comentan ambas que su abuelita está desde hace buen tiempo enterrada en el cementerio de la ciudad.

“Mi abuelita no escuchaba naturalmente, pero tanto y tanto le rogamos que parece que mandó una señal, pues después de un tiempo nos vinieron a ayudar”, recuerda Johana. Fueron los integrantes de la Fundación Jóvenes para el futuro que encontró a las menores en el cementerio de Ambato e inició todo un proceso de ayuda a las niñas, desde llevarlas al médico -Johana tuvo que ser operada varias veces por heridas internas graves producto de las violaciones-, brindarles un lugar, hasta buscar con las autoridades la detención y posterior enjuciamiento al desquiciado.

Ahora el hombre está en la cárcel, condenado a la más alta pena. Y ellas están mejor, me cuenta Silvia, la trabajadora social. Reciben apoyo psicológico y social. Reciben amor y las herramientas para rehacer sus vidas. En el encuentro que tuvimos ellas me contaron esto y mucho más. Compartieron también sus sueños. Testimonios que más adelante, a mi retorno a Holanda, podré compartir con ustedes.

Historias de vida, historias reales, historias únicas, pero a la vez de todos. Historias que uno no quiere ver, pero que están a la vuelta de la esquina. Historias con finales, pero que por algún motivo los medios no terminan de contar. Yo quiero terminar de contar esas historias. No todas tienen un final infeliz o inconcluso. No todas se quedan deambulando en las calles o durmiendo al lado de una lápida.

Hay un lado positivo y optimista que, a pesar de la dureza y frialdad del cemento, crece por entre las piedras y florece con toda esa alegría y energía que sólo una criatura puede tener. Las “florecitas de la acera”, es una serie dedicada a la niñas sin rostro, que en realidad también pueden ser niños, pero que la dedico más a ellas quizás porque está demostrado que las mujeres menores de edad y pobres son las más vulnerables en todo sentido.

Los dejo ya, pues me esperan los chicos de la Fundación para ir a buscar más casos…

3 respuestas a Recolectando “Flores” en Ambato

  1. lazaro diaz dice:

    Estas son historias desgarradoras que suceden todos los dias en nuestros paises,miles niños son violados,maltratados y asesinados por sus propios
    padres,hacen falta crear muchas fundaciones u organizaciones que los defiendan y les den amparos,
    solo asi serian librados de todo mal,los problemas sociales en estos paises son muchos y muy graves,los gobernantes durante sus promesas de campañas prometen mucho y nada cumplen, una ves elegidos se olvidande d los mas nesesitados alos que les arrancaron su voto
    con falsas promesas.

  2. Kattia dice:

    Como dicen en Portugal: Força Anna!
    Que tu relato salve del olvido estas historias y no permita que se repitan.
    Esperamos tus relatos.
    Un abrazo para ti y para la gente que comparte contigo su vida.

  3. lazaro diaz dice:

    Que sucede que nadie escribe algo nuevo??sera que aceptan colaboradores.

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